La primera parada de mi viaje por Extremadura – y antes de visitar Cáceres – fue Mérida, famosa por haber sido una de las principales ciudades de la España romana, de la que conserva un notable patrimonio arqueológico que le valió, en 1993, la declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.
La actual capital de esta región, situada en la frontera con Portugal, es como un «museo al aire libre«. Pasear por las calles del casco antiguo permite hacer un viaje a la época del Imperio para identificarse con la vida diaria de sus habitantes.
Historia de Mérida
Fue Augusto quien fundó Emerita Augusta, en el año 25 a. C., en la zona donde el río Guadiana cruza la Vía de la Plata, la ruta comercial que unía Bética (la actual Andalucía) con Cantabria.
La ciudad nació como colonia de los soldados veteranos (eméritos) del emperador y, gracias a su favorable ubicación, tardó pocos años en consolidarse como uno de los centros neurálgicos de la España romana, así como capital de Lusitania.
Todo eso hasta el siglo V d. C., cuando con la crisis del Imperio la ciudad fue asaltada por los bárbaros. Pasó así a formar parte del reino visigodo hasta que, en el año 715, cayó bajo el dominio árabe. Finalmente, en 1228 fue liberada por Alfonso IX durante la Reconquista.

Visitar la Mérida romana: los 10 lugares que no hay que perder
La mayor parte del conjunto monumental romano se encuentra en el corazón de la ciudad. Hay que tener en cuenta que, según los cálculos de los expertos, se estima que los restos actualmente visibles corresponden al 30 % de la antigua ciudad fundada por Augusto. Por lo tanto, las excavaciones continuarán todavía mucho tiempo…
Para descubrir la esencia de Emerita Augusta hay también free tours por la Mérida romana que en una hora y media incluyen los sitios más emblemáticos de la época.
En mi caso, con un par de días a disposición tuve tiempo suficiente para visitar la capital de Extremadura, incluidos los museos y monumentos que narran otras épocas de su historia.
Para quienes, al contrario, disponen de poco tiempo quizás la opción mejor es participar en los tour guiados de Mérida de poco menos de 4 horas que tienen además todas las entradas incluidas.
1) Teatro romano, anfiteatro y Casa del Anfiteatro
Mi recorrido comienza en el complejo arqueológico más famoso de Mérida, que impresiona por su grandiosidad. También por eso hay visitas guiadas durante todo el año con duración de 2 horas (detalles y reservas son disponibles aquí).
El teatro fue construido por Agripa (yerno de Augusto) en el año 24 a. C. y es el más grande de la España romana. En su época podía acoger a más de 5.000 espectadores y hoy todavía se utiliza como sede de festivales de verano.
De hecho se celebran óperas y conciertos y han actuado artistas como Andrea Bocelli o bandas históricas como Europe y Deep Purple.
El entorno no podría ser más evocador ya que, además de las gradas y el patio de butacas, aún se puede admirar el escenario, que data de la época de Adriano y se asienta sobre una doble hilera de columnas.

El anfiteatro cercano, por su parte, data de finales del siglo I a. C. y tenía una capacidad mucho mayor, de hasta 15 000 espectadores. Así lo demuestran también las dimensiones de las entradas, más anchas que las del teatro.
Cerca de la arena se pueden distinguir los espacios destinados a jaulas para los animales que esperaban luchar contra los gladiadores.

En la zona situada entre los dos edificios, las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz los restos de una domus romana.
En el centro de la vivienda se encontraba el jardín, rodeado por un pórtico. Hay una sala, la Aula Sacra, que aún hoy es objeto de estudio por parte de los arqueólogos, ya que su función no está del todo clara. La hipótesis principal es que servía para el culto a Augusto y a su dinastía, tal y como parecen indicar las estatuas halladas en las excavaciones de 1935.
Por cierto, las estatuas originales y otros ornamentos, como mosaicos y objetos de la época, se exhiben en el cercano Museo Nacional de Arte Romano.

A la salida, tras pasar la «inscripción Mérida» se llega a otra zona arqueológica que narra el desarrollo urbano de Emerita Augusta.
La Casa del Anfiteatro, situada justo fuera de las murallas romanas, comprende dos viviendas que datan del siglo I d. C. y que estuvieron en uso hasta el siglo III d. C., cuando la zona pasó a ser ocupada por una necrópolis.
En una de las estancias, que quizá correspondiera al comedor, se conserva el espléndido mosaico que representa la vendimia.

En el exterior se observan dos canales que transportaban el agua al resto de la ciudad. De hecho, a poca distancia se encuentran los restos del edificio en el que, procedente del cercano acueducto de San Lázaro, se la depuraba para que estuviera disponible para los habitantes.

2) Templo de Diana
Situado cerca de Plaza de España, fue construido en el siglo I a. C. como lugar de culto al emperador. A día de hoy es el único monumento religioso visible de Emerita Augusta.
Al observar la plaza a la que da, uno se da cuenta de cómo ha cambiado su aspecto a lo largo de los siglos, tal y como ponen de manifiesto las excavaciones y el hallazgo de un retablo de una iglesia del siglo XV, construida sobre los cimientos de una sinagoga.
El propio Templo de Diana también ha sido objeto de intervenciones arquitectónicas que aún hoy son reconocibles, especialmente en la parte trasera. Tras su abandono durante el siglo V d. C., primero los visigodos y después los árabes lo reutilizaron para fines diferentes. Posteriormente, a finales del siglo XV, fue incorporado al interior de un palacio señorial.

Sugerencia culinaria
Al pasar por aquí sobre las 14:30, almorcé en el Restaurante Catalina Plaza, que da a la plaza y tiene vistas frontales a los restos del templo romano.
La carta ofrece varios platos tradicionales de Extremadura, así que opté por una doble elección: huevos rotos con prueba extremeña y migas.
El primero – el que más me gustó – lleva huevos y carne magra de cerdo cortada en trozos y guisada con diversos ingredientes. El segundo consiste en pan duro que se fríe y se corta en trocitos, y se acompaña con ingredientes a elegir como verduras y salchichas.

3) Arco de Trajano
Entre los diversos hallazgos arqueológicos que se pueden admirar al pasear por las calles del centro, se nota la estructura que, muy probablemente, constituía la puerta de acceso monumental al foro de Emerita Augusta.
Erigido en la primera mitad del siglo I d. C., en la época del emperador Tiberio, el Arco de Trajano se alzaba en una posición estratégica de la ciudad romana, justo en el Cardo Maximus, la calle que la atravesaba de norte a sur.

4) Pórtico del Foro municipal
Diseñado a mediados del siglo I siguiendo el modelo del Foro de Augusto en Roma, hoy solo se puede ver una esquina, pero es suficiente para apreciar la grandiosidad del antiguo edificio.
Totalmente revestido de mármol, cerraba una plaza dominada en el centro por un templo y por el canal que se divisa claramente. Sobre las columnas corintias había medallones que representaban a Júpiter y a Medusa. Las paredes contenían una serie de nichos donde se colocaban estatuas de la familia imperial, de divinidades y de personajes mitológicos relacionados con la historia de Roma y de Augusto.

5) Zona arqueológica de la «Morería»
Un complejo de edificios modernos, sede de oficinas gubernamentales, sirve de «cobertura» a esta amplia zona cuyos restos nos revelan mucho sobre el desarrollo urbano de Emerita Augusta.
Aquí se puede observar, por ejemplo, el tramo más extenso de las murallas originales, posteriormente reforzadas, así como una serie de viviendas, entre ellas la Casa de los Mármoles, testimonio de la riqueza adquirida por sus habitantes en torno al siglo III, época de máximo esplendor de la ciudad.

6) Puente romano
Siguiendo por el Paseo de Roma se llega al Puente romano, levantado en el siglo I y restaurado en varias ocasiones a lo largo del tiempo.
Hoy en día es peatonal, pero los coches circularon por él hasta 1993, cuando se inauguró el puente de Calatrava, fácilmente reconocible en el horizonte.
La obra tiene una longitud de casi 800 m, una altura de 11 m, lleva 60 arcos de bloques de granito y constituía la entrada monumental a la ciudad.
Desde la orilla opuesta del río Guadiana se llega a la Mérida moderna, donde se ha establecido la mayor parte de la población, mientras que bajo el puente se extiende el Parque de la Isla. Es el destino preferido de senderistas y ciclistas, un oasis de tranquilidad con vistas a la Alcazaba.
Los free tours por la Mérida romana empiezan en las proximidades del Puente Romano, o sea en el Parque de las Méridas del Mundo.

7) Casa del Mitreo
A pocos pasos de la Plaza de Toros se encuentra otro yacimiento arqueológico, en el que se ha descubierto una vivienda patricia de finales del siglo I con modificaciones estructurales realizadas en los siglos posteriores. El nombre proviene de su proximidad a los restos de un templo probablemente dedicado al dios Mitra.
También es posible visitar este lugar con los free tours.
Entre los elementos que llaman la atención hay uno en particular: el mosaico cosmológico, considerado uno de los más bellos descubiertos en toda Emerita Augusta. Representa la concepción del mundo y de la naturaleza según los antiguos romanos.

Una avenida de cipreses conduce luego al complejo funerario del siglo I, un espacio al aire libre con diversos hallazgos y dos pequeñas construcciones que albergan las urnas cinerarias de las familias Julios y Voconios.

8) Circo
En la antigua Mérida no podía faltar el lugar destinado a las tradicionales carreras de caballos.
El circo romano de Emerita Augusta se erige fuera de las murallas para facilitar el flujo de espectadores procedentes de la ciudad y las zonas circundantes.
Construido con piedra y hormigón armado en la primera mitad del siglo I y renovado posteriormente durante el siglo IV, aún se pueden admirar algunas de sus secciones. Por ejemplo la cavea con las gradas sur, las carceres con las jaulas de donde salían los carros y, sobre todo, la pista de arena con su característica forma de rectángulo alargado.
El Centro de Interpretación narra su historia y, al subir a la terraza exterior, se disfruta de una vista completa del sitio. A continuación, tras pasar la taquilla, se accede al circo y se puede recorrer en su totalidad.

9) Acueducto de San Lázaro (Rabo de Buey)
A pocos pasos del circo se quedan tres de los pilares de la infraestructura romana que se alzaba junto a la carretera que conducía, por un lado, a Caesaraugusta (la actual Zaragoza) y, por otro, a Córdoba.
Hoy en día, en sus cimas es fácil avistar los nidos de las cigüeñas.
El acueducto cercano, por su parte, data del siglo XVI y bordea una parte de la antigua vía de comunicación del Imperio.

10) Acueducto de los Milagros
Concluyo el recorrido frente a esta imponente obra del siglo I a. C., que se puede contemplar desde el lado opuesto a la estación de tren, al noreste del centro.
Medía más de 800 m de longitud y unos 25 m de altura, y servía para conducir las aguas desde el embalse de Proserpina (construido por los romanos), situado a 4 km de distancia.
El término «Milagros» hace referencia al excelente estado de conservación del acueducto… ¡tiene más de 2000 años!
A su alrededor se extiende una bonita zona verde atravesada por el río Albarregas, donde se alza otro puente romano por el que discurría la famosa ruta comercial a lo largo de la Vía de la Plata.


